música

Seguidores

domingo, 13 de noviembre de 2011

Creo que nunca ha sido complicado hacerme feliz. Si me conoces bien, sabrás que soy patéticamente sencilla y previsible. No necesito viajes, ni dedicatorias de canciones en la radio, ni aviones que escriban en el cielo. No pido milagros, porque nunca he visto ninguno. Las sorpresas, cuanto más pequeñas, más bonitas me resultan. Y me vale todo, siempre que sea hecho con amor. Todos los detalles son buenos... Abrazos, sonrisas, besos de esquimal, notitas escritas en una servilleta, una visita inesperada, un regalo personal, una foto de tu infancia, un mensaje de madrugada, palabras simples pero sinceras... Creo que nada demasiado costoso si se hace por iniciativa propia y con sentimiento. Eso sí, necesito que todo ello sea incondicional. Solos o rodeados de gente. Aquí y allí. Ayer y hoy. Y tener la certeza de que si mañana estamos en el fin del mundo,seguirá siendo así. Esa es mi forma de querer y, por lo tanto, es la única forma de sentirme querida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuando tenga valor para hablar diré que tengo miedo de vivir sin volver a escuchar cómo suena un
'te quiero'