música

Seguidores

sábado, 5 de febrero de 2011


Cuando somos niñas, jugamos a hacer mayores. Nos poníamos los zapatos de tacón de nuestras madres y nos pintábamos los labios de rojo pasión. Queríamos ser grandes, como nuestras primas/hermanas y tener un novio. Cuando somos adolescentes, jugamos a ser mayores. Nos compramos zapatos de tacón y nos maquillamos en exceso sin tener en cuenta que a los chicos les gusta la naturalidad en una mujer. Queríamos ser adultas, como nuestras hermanas/primas y tuvimos muchos noviazgos que no llegaron a nada. Cuando eres adolescente, te enamoras por primera vez, esa es el paso definitivo para dejar la infancia atrás. Ya todo deja de ser tan bonito como lo pintan. Cuando cumplimos 18 años, somos mayores de edad, pero no de mente. Mucha gente madura antes y otras mucho después. Pero nos pasamos el día entero recordando momentos felices de nuestra infancia. ¿Por qué quisimos crecer tan deprisa? Y ahora, ¿Por qué queremos volver a ser niños? Quizá es que el ser humano es inconformista y siempre persigue lo que no está a su alcance más próximo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cuando tenga valor para hablar diré que tengo miedo de vivir sin volver a escuchar cómo suena un
'te quiero'